Parece obvio indicar
que la experiencia del caminante no necesita de mayores consejos, porque su
propia preparación,
física y mental, le hace dominar la situación,
sin embargo, nunca está de más recordar los
más importantes:
-
Señalización: las flechas pintadas de amarillo
guían al caminante y su dirección será siempre
norte-suroeste, es la gran diferencia con el este-oeste del
Camino Francés.
- Época
del año: este Camino no tiene las aglomeraciones
que es posible encontrar a partir de Santo Domingo y, con la
ventaja añadida de su facilidad y proximidad de poblaciones,
cualquier época es buena para hacerlo, puede resultar
inolvidable en los largos días de primavera, otoño
y en buena compañía.
-
Vestuario: el habitual para senderismo, chubasquero y/o
abrigo según época del año,
se recomiendan botas, aunque el 30% del Camino sea sobre
asfalto, usadas porque
las nuevas y las mochilas con sobrepeso son aliadas de las
ampollas en los pies.
-
Mochila: resulta inimaginable un senderista sin mochila,
cómoda, anatómica y con sujeción a las
caderas, equilibrada de peso y no ladeada, con tantos compartimentos
como cosas se nos ocurran meter, pero sin exceso de peso (el
peso máximo se estima en el 10% de nuestro peso o 6/7
kgs. para mujeres y 7/8 kgs. para hombres) para evitar molestias
en los pies, tendinitis y otros problemas.
-
Agua: siempre es aconsejable llevar agua, aunque los
tramos son
cortos
y existen fuentes públicas en todas las localidades
del Camino. En función de la época del año,
el tramo del alto de la Zaballa-Santo Domingo es una gran llanada,
sólo con arbolado hacia Madrid de los Trillos y, en
consecuencia, en los días fuertes del verano será imprescindible
la botella de agua (1 litro).
-
Avituallamiento: conviene llevar en la mochila según
tiempo previsto y apetito de cada uno, existen opciones para
degustar la gastronomía riojalteña.
-
Mapa, brújula, otros
medios auxiliares: son aconsejables,
aunque se estima que no son imprescindibles por esta GUÍA
y la señalización de fechas amarillas.
-
Cámara de fotos: muy recomendable por los monumentos
y lugares de interés.
-
Y lo más importante: senderismo
y montaña
no son competitivos, cada caminante establece su propio
ritmo, el objetivo es llegar hasta el final sin traspasar el
límite
de nuestras fuerzas y, como diría Malory: "el
Camino lo hacemos porque está ahí".